Sobre mí
Innovación práctica. Impacto real.
Durante más de 15 años trabajé en banca internacional, donde desarrollé una base sólida en negocio, liderazgo y crecimiento.
Trabajé con empresas para conseguir financiación, acceder a fondos públicos y hacer viables sus proyectos. Lideré equipos, gestioné redes de oficinas y acompañé procesos de expansión y reestructuración en entornos complejos.
Esa experiencia me enseñó algo clave: para que un proyecto funcione, necesita estructura, claridad y foco en las personas.
Digitalizar para escalar impacto
Hace varios años decidí dar el salto al mundo digital. Empecé desde cero, formándome y construyendo mis propios proyectos, hasta evolucionar hacia entornos tecnológicos de alto crecimiento, donde participé en la creación y escalado de productos digitales con millones de usuarios. Ahí consolidé una forma de trabajar basada en:
- Detectar oportunidades reales
- Diseñar soluciones simples y efectivas
- Validar, iterar y escalar
Hoy aplico esa misma lógica a proyectos con impacto social.
En lo que aporto valor
Aporto una mirada transversal que combina estrategia, ejecución y sensibilidad por el impacto.
Ayudo a organizaciones a:
- Diseñar e implementar soluciones digitales adaptadas a su realidad
- Mejorar procesos internos y formas de trabajo
- Ganar visibilidad y alcance
- Optimizar recursos para lograr más con menos
Trabajo con metodologías ágiles y un enfoque muy práctico, orientado a resultados.
Lo que me mueve
Me motiva la justicia social y contribuir a proyectos que generan un impacto real en la vida de las personas.
Creo en el potencial de la tecnología como herramienta para fortalecer el tercer sector y la economía social y solidaria (ESS), y en la importancia de hacer accesible la innovación a organizaciones que realmente la necesitan.
Mi enfoque
Lo que me diferencia es la combinación de experiencia y mirada: Puedo detectar oportunidades, convertirlas en soluciones concretas y conseguir los recursos necesarios para llevarlas a cabo. He trabajado en entornos exigentes, he construido desde cero y también he escalado proyectos complejos. Y hoy pongo todo eso al servicio de iniciativas que buscan algo más que crecer: buscan transformar.
Mis cuatro principios para hacer crecer proyectos
1. Priorizar lo que realmente marca la diferencia
En la mayoría de los proyectos, una pequeña parte del trabajo genera la mayor parte del impacto.
La clave está en identificar pronto qué acciones son realmente decisivas y enfocar ahí la energía.
En proyectos sociales, esto suele implicar entender bien:
- qué actividades aportan más valor a las personas beneficiarias
- dónde se puede simplificar o mejorar la forma de trabajar
- qué canales ayudan de verdad a ganar visibilidad y apoyo
No se trata solo de optimizar, sino de enfocar mejor los esfuerzos para lograr más impacto con los recursos disponibles.
2. Cada proyecto es único
Cada organización tiene su contexto, sus recursos y sus retos. Por eso, mi punto de partida siempre es escuchar, observar y entender antes de proponer soluciones.
Trabajo desde una actitud práctica y abierta, adaptando cada propuesta a la realidad del proyecto.
Esto permite construir soluciones que realmente funcionan y que se pueden mantener en el tiempo.
3. Trabajar con los límites, no contra ellos
Todos los proyectos tienen límites: de recursos, de equipo, de tiempo o de contexto. En lugar de ignorarlos, es clave entenderlos bien para tomar mejores decisiones.
En el tercer sector esto es especialmente importante:
- presupuestos ajustados
- equipos pequeños
- alta carga operativa
Por eso, el objetivo no es crecer “a cualquier coste”, sino encontrar formas sostenibles de generar más impacto con lo que ya existe.
4. Pensar en conjunto, no en partes aisladas
Un proyecto no es solo tareas o herramientas sueltas. Es un sistema donde todo está conectado: el equipo, las personas a las que se ayuda, los procesos, la comunicación y los recursos disponibles.
Para que un proyecto funcione mejor, es importante mirar el conjunto:
- cómo se organiza el trabajo
- cómo fluye la comunicación
- cómo se recogen y utilizan los datos
- cómo se conecta todo con el impacto final
Por ejemplo, mejorar la visibilidad de un proyecto no es solo “comunicar más”, sino tener claro qué se cuenta, a quién y con qué objetivo. Esto puede traducirse directamente en más apoyo, más colaboraciones o más financiación.
De la misma forma, contar con datos claros sobre resultados, beneficiarios o actividades permite tomar mejores decisiones y también comunicar mejor el impacto, algo clave para la captación de fondos y la confianza de financiadores.
Este enfoque global permite identificar mejoras que realmente marcan la diferencia, más allá de soluciones puntuales.
Experiencia en distintos sectores
Banca | Juegos de palabras | Diccionarios | EdTech | FinTech | Finanzas | Herramientas de diseño | Privacidad | Dispositivos de red doméstica | Economía Social y Solidaria | Tercer Sector
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